martes, 22 de marzo de 2011

Capitulo 15


Rubén pasa por el barrio en el que vive Ana con su auto, quiere darle una sorpresa a su chica. Rubén ve salir del supermercado a la madre de la joven y bien cargada. Ana no le había dicho que su madre estaba ya recuperada y le sorprende. Aparca en doble fila.
--¡doña Ana¡
Rubén corre hacia ella. La joven Ana lo ve desde el balcón.
--¡Mierda¡ --piensa.
Y se apresura a salir para evitar que su novio descubra su mentira.
--buenas ¿cómo está? –le dice Rubén.
--bien, que amable. Me gustaron mucho tus flores pero no debiste molestarte no era una fecha especial.
--Era para que se le hiciera más fácil su recuperación.
--si, eso es lo que no entendí de la tarjeta.
--bueno, es lo que se acostumbra, ¿no?.
La mujer no entiende a Rubén. El chico se ofrece a llevarle la compra.
--Ana no debió dejarla ir sola.
--¡pero si siempre voy sola¡
--si pero ha estado muy malita.
La mujer no puede contestar nada más porque Ana llega en ese momento. Se nota que ha corrido mucho. Antes que alguno de los dos pueda decir algo, Ana besa a su novio con pasión.
--¡mi amor, qué alegría verte¡
Ana va besando a Rubén, casi lo ahoga pero almenos así el chico no puede hablar.
--¡tengo unas ganas de salir¡ ¡¡me invitas a comer, verdad?¡
--si pero…
Rubén trata de balbucear algo sobre la madre de la joven pero Ana no se lo permite. Le susurra al oído pícara:
--antes podemos pasar por tu casa, si quieres.
Rubén no se lo hace repetir.
--bueno, me alegro que esté mejor –dice Rubén mientras Ana lo va empujando hacia el auto.
La pobre madre no entiende nada. En el auto, Rubén pide una explicación a su novia:
--tu madre se veía muy bien.
--No creas, es que se hace la fuerte. ¡Me da un trabajo¡
--No se supone que tú la ayudas en la compra?
Ana lo mira con ojos libidinosos. Pone su mano en el muslo de él, muy cerca del paquete que se está agrandando rápidamente. Él traga saliva mientras ella muy sensualmente dice:
--Deja de hablar y vamos a tu casa que estoy ardiendo.
La cara de enferma sexual de ella aún enciende más a Rubén. Él chico está muy caliente, maneja muy deprisa.

Por otro lado, Yolanda y Juan padre están en el consultorio del médico. El padre del joven cantante se ve muy ansioso.
--si no es nada. ya verá –dice la joven.
--diga ¡que es lo que tiene? –dice Juan muy ansioso.
El doctor lee los análisis de la chica y mirando al hombre dice:
--pues sí, todo está muy claro. Su hija está embarazada.
Juan siente un vuelco especial en su corazón. No sabe si bueno o malo, pero le produce mucha ternura que haya un nexo de unión entre él y esa joven. Yolanda se ha quedado en shock.
-¿¿Cómo?¡¿Qué es eso que estoy embarazada?¡
Juan la mira con mucha ternura. Le acaricia la cabeza y le dice:
--pues que mi hijo y tú no se cuidaron, vas a tener un hijo de mi hijo, me vas a dar un nieto.
--ay perdón, yo creí que era su hija –dice el doctor.
Acariciando a la joven que está helada, Juan dice al doctor:
--no se preocupe. es casi mi hija. es la novia de mi hijo.

Juan llega a su casa, sube a su cuarto. Se empieza a desnudar. Está muy sofocado por lo que ha pasado con Bruno. Le gustaba pensar en poder tener algo con él en plan serio, también no puede evitar ponerse cachondo al haber visto al guapísimo negro acostándose con todos esos chicos. En apenas unos días se ha acostado con más hombres que los que han pasado por la cama de Juan. Eso tiene a Juan ardiendo y confundido. Se saca la camisa para darse una ducha. Conecta el celular a la batería y ve los mensajes de Ana. Juan sonríe. No sabía nada de ella porque se le había acabado la batería.
--¡ya me extrañaba¡ --dice con orgullo.
Los mensajes de Ana están llenos de pasión, muy muy subidos de tono. La chica está loca por él y eso le hace sentir bien a Juan. Le hace sentir el más macho. Sonríe con cara de pícaro y dice:
--está a mis pies, si no le hago el favor se va a volver loca. Es una golfa pero se merece divertirse un rato a mi costa.
Estar con mujeres no le da placer por el acto en sí pero sí le gusta que sus amigos vean que seduce mucho a las mujeres, que se le ofrecen. Así que, aunque le sabe mal por Rubén, decide llamarla.
--el pobre lleva unos cuernos impresionantes, no se le notará nada un poco más –dice sonriendo.




Ana está cabalgando sobre Rubén. El chico es un muñeco en sus manos. Con las manos se agarra a los barrotes de la cama mientras que deja que Ana haga con él lo que le plazca. La cara de gustillo del chico no deja lugar a dudas. El chico está en el paraíso. Ama a la chica y en la cama le hace sentir increíble. No se puede ser más feliz. A Ana le empieza a sonar el móvil. Reconoce el tono de Juan. Lleva días esperando esa llamada. Su primera reacción es parar el coito a lo bruto. Le da igual lo que pueda sentir Rubén pero sin estar segura que Juan quiera ser su novio, no le interesa que Rubén la deje. Ana finge que tiene el orgasmo de su vida. Cabalga más fuerte.
--¡vente… vente ya… sería maravilloso que nos viniéramos los dos a la vez¡
Ana conoce a su chico y sabe que con los jadeos fingidos lo va a poner cachondísimo. Logra lo que quiere, Rubén se viene al toque. El chico está retorciéndose del gusto. Ana se levanta y va a buscar el móvil.
--esperas alguna llamada? –jadea Rubén casi sin fuerzas.
Ana va a llamar a Juan pero le llega un mensaje. Es de Juan. El chico es claro: “Es ahora o nunca.” Ana se da la vuelta para que Rubén no vea su cara de felicidad. Escribe un mensaje: “•si me llevas aun sitio bonito te dejaré que me hagas lo que quieras.”
El mensaje trasmite el deseo de la joven, sus ganas de estar con él y eso anima a Juan a seguir adelante : ”--hecho, te espero en donde ensayamos, en la esquina.”
A Ana se le ilumina la cara al leer el último mensaje. Se empieza a vestir rápido pero sin ropa interior. A Rubén lo ha dejado roto, casi no tiene fuerzas para hablar.
--¿te vas? –jadea.
--¡se ha muerto la yaya de una amiga, tengo que estar con ella¡
Desnudo y cansado, Rubén se incorpora en la cama pero ella no deja que él diga nada. Se va volando. Rubén se queda triste. Está satisfecho en su cuerpo, pero no en su alma. Mira las 3 rosas que se han acabado pudriendo y no las ha querido tirar. No quiere aceptar que Ana se aleja de él pero en el fondo lo sabe.

*Fabio recuerda como a sus 18 años, Luís le pidió matrimonio

Lejos de ahí, Fabio está sentado en su despacho. Agarra una rosa seca y su mente viaja años atrás a sus 18 años.
****
Luís llegó con una rosa y muy enamorado. Los dos tenían algo que decirse. Y los dos querían ser el primero.
--yo, yo. primero yo. --dice Luís con ilusión.
Entonces el joven Luís se puso de rodillas y dice:
--¿te quieres casar conmigo?
***
Fabio vuelve al presente atormentado:
--¿Por qué te dejé?¿porqué? No sería un hombre de éxito pero sí sería un hombre feliz –se dice angustiado.

Al cabo de un rato, Juan está duchándose pero no está solo. Ana está con él. La pareja se besa.
--me ha gustado mucho que me llevaras a esta suite. Nunca lo había hecho en un lugar tan lujoso --ella.
La pareja no deja de besarse y acariciarse:
--bueno, yo no quería que me pasara como a Omar.
Ana lo besa.
--no hables de ese tipo, yo ya lo olvidé.
--bueno, pero no quería que tu novio nos sorprendiera.
--tampoco hablemos de otro hombre.
--también están los otros. Esta noche es un concierto muy importante y les tengo prohibido que estén con una mujer.
--así que sólo lo has hecho por eso? Yo creí que era porque yo soy especial.
Juan pone cara de pillo y no dice nada. No le gusta Ana pero le hace sentir atractivo, deseado y no quiere que se le haga fama de gay. Sabe que Ana se encargará de eso.

*sin sospechar que va a ser papá, Juan hijo se acuesta con Ana.

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